lunes, 8 de septiembre de 2008

EL TABACO

(D.A.R.)

Voy a referirles un caso curioso,
que a muchos de Ustedes, puede
serles muy provechoso, Ursulina y Paco
que se idolatraban, para el matrimonio
horas les faltaban, unos días antes
con gran embeleso Ursulina y Paco se,
dieron un beso, más ella al besarle,
le dice a su Paco ¡Ay Hijo!, como te
huele la boca a tabaco, si no dejas
ese vicio maldito, ya no nos casamos
querido Paquito.


Desde áquel entonces dejó Paco el vicio,
haciendo al dejarlo un gran sacrifio,
triunfo la coyunda de la nicotina, y por fin
se unieron Paco y Ursulina.


La Noche de bodas Hubó alegremente
comilona y baile, como es consiguiente.
Teminado el baile Paco al momento se
llevó a Ursulina para su aposento,
Ursula, esperaba como toda esposa que
ahí él, le dijera alguna cosa, pero
el truán de Paco se hizo el distraido
y profundamente se quedó dormido,


Ursula a Paquito no le dijo nada
de aquella conducta tan inesperada,
pensando que el pobre se hallaba
cansado, aunque no era propio de
recién casado.


Paso una semana sin que Paco diera
a su linda esposa ni un beso siquiera,
ni de hacerle un mimo Paco se acordaba,
ni tampoco Ursula se lo insinuaba,
porque no es correcto que ninguana esposa
deje de ser digna y pudorosa.


Más de áquel estado se canso de fijo
y una noche a Paco Ursula le dijo
que te pasa Paco?, te veo tan triste
es que de cansado ya te arrepentiste?
y el fresco de Paco se hacia el dormido
y le contestaba con algún ronquido


A la madre entoces frente a áquel fracaso,
Ursula corriendo fué a contarle el caso,
y la vieja vino hecha un basilisco, y le dice
al yerno !oye tu Francisco!,
¿Quieres explicarme inmediatamente,
el porque mi niña te es indiferente,
es que no lo sabes o no lo supones de
todo casado las obligaciones?.
Si lo sé Señora,eso se adivina
más la culpa de todo la tiene Ursulina,
¡Que ya no fumara!, ya me lo ha exigido,
y yo sin tabaco, soy hombre perdido,
no puedo animarme, no tengo energía,
no tengo carácter, no tengo alegría.


La madre y la hija dejaron a Paco
y corriendo fueron a comprar tabaco.
Entre picadura cigarrillo y puro
se gastaron ciento treinta y siete duros
y désde el momento en que llegó el tabaco
comenzo la dicha de Ursulina y Paco,
cada vez que un puro Paco se fumaba
de una nueva dicha Ursula gozaba
y los dos contentos, y los dos dichosos
eran un modelo de buenos esposos


A los pocos días de esa paz bendita
de Ursula los padres fueron de visita
que al ver a sus hijos, !que antes tan violentos!
que con el tabaco se hallaban contentos.


¡Eh que tal hija mía!, -la madre le dice
¡Eh! noto en tu carita, mucho regocijo, así
que la conducta que observava Paco, ¡Era tan
sólo debida al tabaco!. ¡Eso solo era
madre idolatrada, ahora, si mamita, no me
pasa nada desde que ya fuma mi querido
esposo, no hay hombre más bueno y más cariñoso.
Cada que un puro fuma mi marido,como me da halagos
muy agradecidos, ya no paso penas, ya no paso apuros.
Hoy ya se ha fumado diesisiete puros.


Don Juan Recaredo padre de Ursulina
nunca había fumado ni una tagarnina,
así es que la vieja, quizó ver si el tabaco, surtia
el efecto lo mismo que a Paco. Así es que le dijó,
-Poque no pruebas fumar Recaredo, unas cuantas brevas
hace tiempo te noto tan alicaido, tan desamoroso,
tan desfallecido que puede el animo se te levante y el
tabaco sirva como estimulante.


Don Juan Recaredo contesto al momento
poniendo al hablar mucho sentimiento
!no creas esposa!, !que pueda el tabaco
surtirme el efecto lo mismo que Paco!,
el ánimo mio no hay quien lo suba, ni
aunque me fumase la Isla de Cuba.

1 comentario:

sara diaz dijo...

el ke escribio este poema es un pendejo yo jaaaa-masssss dejaria el tabaco por una pinche vieja